
Y se acerca de a poco el fin de la Universidad y nos exigen tener claras tantas cosas que parecen dibujos de líneas débiles aún. Sin solidez, pero tratando de encontrar la superficie adecuada sobre la cual plasmarse. Es verdad que empiezo a desear mi mundo sólo mío en un espacio en el que yo establezca las reglas, pero también es verdad que del deseo al hecho existe un abismo que a algunos los paraliza más que a otros.
Es como empezar a vivir. Algunos acostumbrados a que decidan por uno... eso parece siempre más cómodo y seguro. Otros más arrojados toman decisiones apresuradas, después nos damos cuenta que no fueron las mejores, pero uf!!! tanto nos enseñaron a mirar desde donde miramos (A veces son tantos los lugares, que se pierde la perspectiva).
Sin embargo al fin y al cabo, todos llegamos a ese día en el que compramos el diario con ansias, para tratar de empezar. A veces tenemos suerte y una vez que estamos en el lugar de las utopías adolescentes, se nos cae el mundo y buscamos ya no a una madre, un amor que nos consuele, que nos contenga, pues parece que la vida no era como la pensábamos y todo se nos vuelve a ir de las manos. Damos dos pasos retrocediendo uno.
Y quizás de eso simplemente se trata, de un ir y venir, un dar y recibir. Caerse y volver a empezar, un ensayo y error hasta el ansiado equilibrio que sólo nos trae la muerte. Por eso de repente queremos morir un poquito, aunque duela... para volver a nacer más fuertes.
P.
1 comentario:
la realidad
la triste, la esperada, la intrigante...
lo bueno que aqui estaran las huellas plasmadas de este proceso lleno de incertidumbre...
un abrazo y gracias
se vendran los gritos de fantasilandia
la ex pepi
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