lunes, 30 de agosto de 2010

Vamos a cerrar los ojos e imaginar un lugar en el que sí queramos estar. Vamos a tomarnos de las manos sin predisposiciones, a dejar que la vida haga su trabajo y las cosas sigan su ritmo natural, dándole un respiro a los momentos y desplazando la ansiedad. Puede implicar más trabajo hacer lo bueno al principio, sin embargo ello siempre traerá dulces frutos. Es fe también...
Vamos a poner la energía en los deseos y a liberar las resistencias. Sugerir la tolerancia y demostrarla con ejemplos. A abrir las ventanas y dejar que ingrese el aire limpio, fresco, lleno de novedades, de ideas, de comienzos. Pues ya se vislumbra y anuncia de manera inminente.
Así quiero darte el beso de las buenas noches y que despiertes a mi lado la mañana siguiente, llena de descanso y de preguntas.
Así es como lo quisimos. Y dejaremos que se instale el presente, porque es lo que estamos buscando. Démosle esperanza a lo que buscamos, dejando la vergüenza y las dudas como epílogo del epílogo de otra historia, eso te escucho decir.
Está bien. Abramos los ojos y veamos lo que sí queremos.

lunes, 9 de agosto de 2010

GATÓ

Un gato negro caminó por mi techo. Se paró un instante y me miró fijo, como si me conociera. Me sentí intimidada, pero me hice la tonta. Seguí concentrada en lo que estaba. El perro le ladró hasta que se fue lejos lejos. Limpiaba mi bicicleta y de pronto me invadió la sensación de que la presencia del gato significaba algo. Traté de volver a mi tarea, pero no podía concentrarme. Me sentía como dentro del cuento de A. Poe, efectivamente estaba perturbada por un gato negro. Es que no se trata de cualquiera. Mi barrio está lleno de perros y ellos se descontrolan cuando lo ven. Es que se aparece todos los días y los inquieta. Tiene esa condición de desestabilizarlo a uno y ya imagino el efecto agregado que tiene eso sobre su enemigo por excelencia.
Por hoy simpatizo con el perro. Algo que no me sucedía desde que siendo un bebé, se acurrucó en mis zapatillas y durmió muchas horas.