lunes, 29 de septiembre de 2008

La noche y el día

Cómo pasar un día sin sentir que se escapa entre las manos, que es difícil de capturarlo, que se desdibuja en el tiempo...
Cómo retener ese instante de felicidad y hacerlo duradero, para que las cosas buenas no se vayan apenas empezamos a disfrutarlas y las malas no se hagan eternas.
Después de cada noche sale el sol. Es verdad, pero luego de un invierno que duró cinco meses y de una primavera que no existe, por que en conclusión dura unos días y luego la suprime el calor de un verano que aun no llega, es que pareciera que como país tenemos un clima que es una noche interminable.
Sé que para apreciar lo maravilloso del día tengo que conocer lo oscuro, solitario y triste de una noche. Pero por ahora ya ha sido suficiente.
Estoy feliz de sentir los días más largos y un sol que me hace mirar más allá de mi ombligo...
Y sobre todo feliz de que me acompañes... por que los momentos, las horas, los segundos pasan llenos de sentido, quizás en tratar de captar uno de ellos es que pasan tan rápido. Son totales!
Lucy.

domingo, 21 de septiembre de 2008

El despegue



Casi un mes sin escribir.




Sensación de día domingo. ¡Qué es lo que tienen los domingos que nos hacen sentir así? Con desgano, angustia, el saber que la semana empieza y hay que armarse de valor para enfrentarla. Para dedicarnos a las labores y mirar con nostalgia lo compartido con la familia, los amigos, la pareja.


Es triste el domingo. Considerando que desde mañana empieza el último tercio del año: prepararse para dar el máximo en una pequeña cantidad de tiempo. Por que ya queda el último esfuerzo de un año que comenzó cansado, esperando vacaciones que no llegaron, proyectos truncados y paseos que no se llevaron a cabo.


Para mí ha sido en general bueno, aunque no haya empezado de lo mejor. Pero ha tenido la característica de querer volver a comenzar una y otra vez, un poco disconforme de su desempeño... eyaculador precoz. No está de lo peor, por lo menos vuelve a tener esperanzas de si mismo y aun no decide abandonarnos.


Lo que me deja afuera es el carácter vertiginoso. Nos deja afuera a todos. Como una fuerza centrífuga, que ha terminado por situarnos una órbita por fuera del mundo. Y ahí luchamos por vencer esa fuerza, tratando de encontrar un lugar al que aferrarnos y echar raíces, para no sentirnos en al aire, en el limbo, que no provoca más que angustia por el desarraigo.

Momentos como los de fin de semana, fuera de la rutina nos devuelven al mundo... y un domingo, es el indeseado despegue que cargamos durante el resto de los días que siguen...





Lucy.