miércoles, 25 de junio de 2008

El viaje


" El vuelo de los Pajaros" de Farid Udin Attar son un conjunto de poemas que reflejan la tradición espiritual del islam, como lo es el sofismo.
Estos últimos 4 meses, cada uno de sus versos a sido un pilar fundamental de trabajo tanto en el ámbito profesional como personal. todo partió como una experimentación mas, un nuevo proceso, pero este ha sido el viaje que mas costo empezar.
Dicha obra nos invita a emprender un viaje hacia nuestro interior en cual implica desafiarnos y enfrentarnos. Una de las tareas mas dificiles, pues tendemos a no poner atención a nuestro interior y nos distraemos facilmente con cualquier estimulo mundano, creyendo muchas veces que el conocimiento esta fuera de uno. El tomar conciencia de si mismos, renunciar a nuestra comodidad, encegecimiento que nos mantiene seguros, es una tarea que chutiamos hasta el punto de olvidarnos cual es realmente nuestra misión de vida... y rechazamos todo concepto de divinidad, evolucion espiritual etc... por estar ya tan manoseados.
Definitivamente ir en busca de la verdad, es el viaje que pocos emprenden...
Buscar ese "algo" que nos transporta mas allá de lo que aparentamos ser...
El cuerpo se nos torna un vehículo engañoso... Llamamos pero nadie en nuestro interior nos oye. Sinceridad nos falta para arrancar de la mente las llamas del mundo.


Gracias a Triskel por este viaje... por las largas conversaciones, los intercambios de ideas, por aguantarnos y de escucharnos, y por el intento de la búsqueda de un lenguaje en común.

S.A

jueves, 19 de junio de 2008

El ejercicio de la tolerancia


La tolerancia es quizás una de las cosas más difíciles de lograr. A veces uno piensa que el otro no te comprende. Hay subjetividades que uno da por entendidas que ya conforman una objetividad en una sociedad o grupo de personas. Lo triste es que eso no es así. Eso no impide avanzar, nos exige energías para comprender, consensuar y aceptar o simplemente acatar.

Ahora, lo triste es cuando dejamos de creer totalmente en el otro... o en el bien común. Cuando estoy tan convencida que el lugar desde donde yo miro es por el que se debe mirar.

Nos cuesta, más aún en democracia, tener humildad. Es una búsqueda de autoría que validamos sólo por el hecho de ejercerla, sin que precisamente otorgue alguna luz dentro de la oscuridad.

Hemos dejado de creer en el otro, por que se ha igualado a mí, por que me hace perder poder. En el fondo, sabemos que no somos todos iguales y que el sentido común sea quizás la mayor oscuridad que alguien quiso aportar.

A pesar de que pertenecemos a una especie, transitamos por distintos dominios... demarcados por nuestras experiencias previas. Estos dominios, esta matriz de configuración de mi sistema tiende a no dejarse pertubar (como diría Maturana)... Me pregunto por qué?

Si no existe cosa más trascedente en el mundo que modificarse, que destruirse y reconstruirse...


Hoy me respondo una pregunta: el cambio (no la pérdida) de los valores es el punto de partida de toda tolerancia... de todo futuro aporte a este planeta, en el que afortunada o lamentablemente, todos vivimos.


Lucy

lunes, 16 de junio de 2008

Volviendo


No siempre es el mismo lugar en el que uno se pierde en donde logra por fin encontrarse. Me perdí hace unos años. Me caí de la cama una mañana y tomé decisiones drásticas. Mi naturaleza me juega malas pasadas. Mis valores a veces sobrepasan el impulso primario. Eso es desconcertante.


Me vi retrocediendo en el tiempo. Estacionaria en un lugar. No sé hacia dónde. Sigo dando vueltas en redondo aunque existan razones y algunas luces demasiado lejos.


Llevo algunos años así... perdida. Quizás todos lo estemos.


Quiero volver a creer como antes. Quiero sentir que las cosas sí se consiguen con esfuerzo y el mundo y los sueños no son de aquellos a los que se los han fabricado. Mis sueños están en algún lugar. No los poseo por que aun no los encuentro, pero sé que serán la energía que ahora me falta.


Alguien me dijo que la fe y la esperanza son contradicciones de la vida. Las vivimos pero no tienen explicación. Hoy empiezo a buscarlas. Hoy puedo escribir. Hoy quiero hacerlo. De nuevo...


Lucy

domingo, 15 de junio de 2008

Te imagino en el mejor encuentro


La impotencia frente a la palabra no dicha... por miedo a hacer pobre de expresividad.

Cuando no hay cabida ni al mejor de los diálogos, porque sabes que estropeara la distancia de los cuerpos.

Cuando el ojo pierde el limite de la piel, y logra ver algo mas allá, y te sientes frágil frente a la perdida de la impermeabilidad con la que te cubres en el cotidiano.

Cuando todo te resulta nuevo, inexplorado y ahí dices que volverías a pasar todos esos días de tedio para llegar a este momento en que te sales de la zona segura y aburrida en la que vives, y sientes el vértigo de una caída de la cual podrías salir lastimado o invicto.

Y te paseas en el limbo donde esta depositado tu burdo miedo, el que se convierte en éxtasis por lo temerosamente desconocido.

La sensación que coloco “off” al piloto automático de tu vida y te saca de la angustiante monotonía. Delirio por aquel momento, del exquisito sentir de los cuerpos despojados de cualquier rasgo ordinario y común. Todo pasa mas allá del iris... lo traspasa y me hundo en tu color. Esto podría ocurrir, sí.

Si tan solo nos detuviéramos a mirarnos en un casual encuentro. Quizás hasta podría experimentar la llamada metafísica, que ni con el mejor diccionario he encontrado su significado. Podría todo esto ocurrir en una reacción violenta, desesperada ante el sentido común que nos mantiene correctamente bien parados o podría suceder simplemente en una contemplación tiernamente quieta.

Creo que la dos me acomodan ¿y a ti?Tipo imaginado en un imaginario totalmente lucido.


S.A


domingo, 8 de junio de 2008

Lo que termina

Nada es para siempre. No sé si es que eso sea bueno o malo. A mí me gusta imaginar que hay cosas eternas... Se supone que la energía. Pero todos moriremos de un momento a otro, así que todo lo que venga de mí no puede suponerse como infinito.
Lo triste es cuando empiezan a morir los sueños. Cuando las proyecciones que uno vio en cierto momento tan nítidas, comienzan a difuminar sus contornos y a perderse. Ese quzás sea el peor momento: de aceptar la movilidad de las cosas. También de uno mismo.
¿Hasta dónde puede moverse uno? ¿Qué tanto es capaz de cambiar después de sus valores?
Esa si que es una encrucijada... Creo que tiene que ver con hasta dónde puede uno desprendersede todo lo que sabe, cuando dejamos el miedo de lado y simplemente nos arrojamos al abismo sin más. Entregados a un objetivo.
Si se falla... Cuándo se acepta? cómo retomar ese impulso primitivo que nos llevó a ese lugar? Cuál es el balance de lo que se gana y lo que se pierde? Cómo recuperarse del desaliento? Del dolor?
El que lo logra es más grande, otros mueren con esas penas...
Frente a eso: cómo hace uno para seguir creciendo siempre?
Lucy