martes, 28 de julio de 2009

Cuestión de fe

A las puertas de un nuevo mes puedo decir: Grandes Cambios. Este es el año de las sorpresas, tanto buenas como malas. Esto sólo me trae una lección. Desprenderse, soltar, liberar, dejar, flotar. Dejarme caer para volver a subir. Para levantarme con otras herramientas e inundar la vida de otros colores, de nuevos matices.
Lo más grande... La fe. Hesse decía: "La vida es más fuerte que la muerte y la fe más grande que la duda". Y si. Así lo creo. Me siento más grande, pero con los pies aún en plan de aterrizaje. Chris Martin me hizo tomarme de los pies y darme vueltas, y en ese dar vueltas me quedé un peldaño por sobre la tierra. Recapitulando, reencotrando.
Hoy se abre una oportunidad. Otra, al igual que algunos meses atrás. Y bueno, muero de susto de nuevo. Busco silencio y ahí está. Es un flujo intermitente, pero que retoma con más fuerza. Vuelvo a creer. Y crezco y comprendo sin rencor, como si el dolor se desplazara a una realidad infinita, pero paralela.
Un nuevo encuentro. Desde la voluntad pero con balance inesperado. Construyo mi vida de otra manera y me desplazo sin perderme, en una dirección. Hay temor, no miedo. Hay alegría, no euforia. Y concluyo, estamos creciendo? Quizás. De forma transversal, o simplemente cubriendo los vacíos. Esos que sabemos que llenamos con existir simplemente.
Y vamos despacio...
... para encontrarnos...
(o para hacer como que nos encontramos para ponerle más drama al asunto y se archive en el recuerdo como una vivencia más intensa...
Y me doy la licencia de esperar que me regalen el dibujo de un lago en el cielo. Porque ahora se me antojó a mi y punto. Es hora de dejarse querer.
Lucy

viernes, 17 de julio de 2009

Clouded

Hoy tengo la profunda y real sensación de llevar pocas horas de sueño en el cuerpo. Detesto dormir con la luz prendida, duerme con niños y amanecerás mojado, yo duermo con una niña que hace mis horas de descanso un verdadero desorden. Todavía no cumple los cuatro años y es capaz de dar vuelta mis hábitos por completo. Habla dormida, ronca, se levanta y me alega algo que no comprendo. Y lo sé. Todas las noches es así y prometo que volveré a mi rincón a la noche siguiente y mi voluntad se hace trizas cuando con su vocecita de mono animado me pregunta si dormiré con ella. Qué puedo hacer?!
Luego de un desayuno bien indigno, por un estómago que se descompone por el insomnio, entro al agua y me siento agotada. Está fría y el día también. A pesar de eso, soy feliz en el agua. La profesora me dice Sol, y le explico que ese no es mi nombre, pero ella me dice que le gusta llamarme así y me río, porque eso es lo que le inspiro. Después de ese bello momento, me destruye con el entrenamiento y siento que devolveré lo poco que hay en mi guata. Nado más lento y creo que dejaré la conciencia, pues insomnio+cansancio+hambre no son la combiación más apropiada para un día helado. Finalmente logro flotar en movimiento rectilíneo uniforme acuático y la hora piscina ha terminado.
Ya no tengo tanto frío, pero mis dedos han envejecido como sesenta años. La ducha caliente me recompone el cerebro y puedo continuar mi día de manera normal. Sólo me gustaría un buen lugar donde echarme a recuperar el sueño perdido.
Lucy

jueves, 16 de julio de 2009

Ups an' Downs

Este año ha sido particular. Un amigo me llama porque quiere que salgamos y le digo "si, claro" y olvido que tengo cosas por hacer. Después me disculpo y me doy cuenta que a pesar de que tengo responsabilidades, me siento libre. Ja! Es que no tengo grandes obligaciones y eso es bueno y malo, pero prefiero decir más de lo primero.
Luego, comprendo que mil cosas van tomando lugar y mi universo se reordena. Me veo más grande, más satisfecha y agradecida por la vida. He dado otro paso y me alegro. He soñado con esto y conmigo misma, con la gente que me quiere y con la que no tanto. Y a veces escucho a mi hermana menor y pienso que será bueno ser perra... a la gente perra siempre le va bien, me dice. Mmm, pero aprenden a ser felices? No lo sé. Porque los que tienen una vida de noodle salad, están acostumbrados a eso, entonces su felicidad se transforma en capricho. No hay aprendizaje y de eso se trata o no? En fin, me ha tocado aprender bastante y lo agradezco, porque sólo de esa forma la vida adquiere profundidad y colores. No he plantado un árbol, no he escrito un libro ni he tenido hijos, pero he alimentado un bosque con mi llanto, he afinado mi oído para escuchar a otros y he ido hacia dentro y hacia afuera de nuevo.
Y qué más decir! Una palabra de aliento a mi amiga cobloggera, que no se deprima, que no se desespere y logre encontrar esa tranqulidad que pudo ganar en un momento.
Lucy