
No hay nada como tener tiempo para sentarse a mirar el paso del tiempo, el ritmo de las cosas, el andar de los acontecimientos. Hoy eso nos hace falta. Es como si el tiempo se hubiese molestado con nuestro afán de nuestros días, de pretender hacer más cosas de las que realmente podemos. Le hemos perdido todo tipo de respeto: en las farmacias encuentro vitaminas para no agotarme nunca y así seguir produciendo todo tipo de acciones, en el servicentro cercano, una bebida energética me ofrece bailar toda una noche sin parar, o estudiar de corrido para pasar un examen y aprobar. Yo me pregunto si es que en realidad el tiempo es un enemigo para lograr nuestros objetivos, o si es que nos proponemos demasiados objetivos como para abarcarlos en un período determinado.
Los orientales buscaban el círculo perfecto. Toda una vida por algo tan simple y a la vez tan complejo!
Ya es muy difícil pensar distinto. La vida rápida que tenemos hoy sólo se encarga de aclararnos lo que nos falta para alcanzar los objetivos y lo escaso que queda para disfrutarlos... Pronto aparece otro proyecto, otra idea, una nueva meta... y así... pasamos sin pasar, miramos sin ver y levitamos. Sufrimos el desarraigo, pero ignoramos nuestra fertilidad como para echar raíces y no caernos del mundo. Nos perdemos en la búsqueda y nos aferramos de lo inasible. Chocamos contra el muro que nosotros mismos construimos. Y el tiempo nos sigue faltando y jugando en nuestra contra..
.
Es curioso, por que los sucesos importantes de nuestras vidas son atemporales. Un momento que logra prolongarse por la eternidad en nuestra memoria.
Lucy.
2 comentarios:
La culpa la tuvo la caja de quinta
las presiones y las auto presiones
a veces hasta olvido cual es nuestro verdadero objetivo...
S.A
Publicar un comentario