
Casi un mes sin escribir.
Sensación de día domingo. ¡Qué es lo que tienen los domingos que nos hacen sentir así? Con desgano, angustia, el saber que la semana empieza y hay que armarse de valor para enfrentarla. Para dedicarnos a las labores y mirar con nostalgia lo compartido con la familia, los amigos, la pareja.
Es triste el domingo. Considerando que desde mañana empieza el último tercio del año: prepararse para dar el máximo en una pequeña cantidad de tiempo. Por que ya queda el último esfuerzo de un año que comenzó cansado, esperando vacaciones que no llegaron, proyectos truncados y paseos que no se llevaron a cabo.
Para mí ha sido en general bueno, aunque no haya empezado de lo mejor. Pero ha tenido la característica de querer volver a comenzar una y otra vez, un poco disconforme de su desempeño... eyaculador precoz. No está de lo peor, por lo menos vuelve a tener esperanzas de si mismo y aun no decide abandonarnos.
Lo que me deja afuera es el carácter vertiginoso. Nos deja afuera a todos. Como una fuerza centrífuga, que ha terminado por situarnos una órbita por fuera del mundo. Y ahí luchamos por vencer esa fuerza, tratando de encontrar un lugar al que aferrarnos y echar raíces, para no sentirnos en al aire, en el limbo, que no provoca más que angustia por el desarraigo.
Momentos como los de fin de semana, fuera de la rutina nos devuelven al mundo... y un domingo, es el indeseado despegue que cargamos durante el resto de los días que siguen...
Lucy.
1 comentario:
Soy una mujer tan feliz que amo los domingos... Empieza mi semana, que amo, aunque me levante a las 6.30 todos los días.
Todo está en como vemos el comienzo de las cosas.
Saludos!
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