jueves, 23 de septiembre de 2010

Y...
Cosas malas:
-Hoy desperté con sensación de amígdalas inflamadas y tuve miedo de tirarme al agua.
-Tomé helado y trajo consecuencias porque soy intolerante a la lactosa.
-Sufrí el viento de la tarde-noche por salir desabrigada.
Cosas buenas:
- El día soleado me alegra infinitamente.
- Me sentí hiper valorada en el trabajo y por la persona que más me importa.
- Disfruté mi helado y de compartirlo con gente que lo deseaba desde lo más profundo de su antojo.
- Me encontré con una persona querida.
- Me reí observando un ensayo general.
- Llegué a mi hogar y descubrí que les importa mi alimentación porque compraron una pizza vegetariana "para mí".
Cuando di la PAA había una fórmula para calcular el puntaje. Ya no la recuerdo. Lo que sí recuerdo era que cada cuatro malas se descontaba una buena... algo así. Mis puntos negativos del día no llegan a cuatro y mis buenos doblan los malos. El tema es cómo se enfoca la mirada, eso le digo también a algunas personas cuando las veo tristes. Aplique su pensamiento lateral, aliñe sus eventos agradables, total, es posible engañar un poco a la frustración amenazante con una memoria que sólo recuerda lo que le causa bienestar. Así es. Darle una pincelada de realismo mágico a la crónica diaria: algunos con gore, otros amarillistas, otros románticos, otros fantásticos. Lo que permanece es esa sensación de que de un momento a otro podemos empoderarnos de la pluma y comenzar a crear biografía. Esa libertad es lo inefable, la mejor razón que nos da el puntaje máximo. Está más allá de la lógica, un paso más adelante, o más arriba vale decir, ni siquiera sobre algo, porque no tiene contacto con el suelo... levita...

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