Si pudiera cerrar los ojos y mantenerte por un momento más en mi memoria, entonces daría las gracias. Si quisieras quedarte en ese lugar, en donde aún viven los recuerdos, te invito. Sólo dame continuidad con el tiempo y te prometo estabilidad como el mundo espera, lo que nos han dicho que debemos desear.
Quiero escribir con letra regular, dejar los saltos al vacío y la inconstancia-inconsistencia. Pararme sobre ambas plantas de los pies y quedarme fija por un momento. Sentir que la tierra se calma y me deja caminar sin la sensación de mareo, de pérdida constante. Mirar hacia los lados y encontrar un significante que tenga menos de tres significados. Que deje de perderse en el lenguaje.
Entonces me afirmo y avanzo tranquila. En mis sueños dejas una huella y me calmo. Y armo una casa de barro y me hago diminuta y le saco toda la arena. Queda vacía y la poblamos por primera vez. Se hace firme y el agua se ve desde todas sus ventanas. El mar. Es más grande. El día y la noche y las horas las conocemos por su actividad irregular. Está bien.
Me quedo por años, por tantas vidas. Y puedo oír de nuevo. Importa el día, la noche y las temporadas del año. De eso aprendemos todos los días.
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