Nada es para siempre. No sé si es que eso sea bueno o malo. A mí me gusta imaginar que hay cosas eternas... Se supone que la energía. Pero todos moriremos de un momento a otro, así que todo lo que venga de mí no puede suponerse como infinito.
Lo triste es cuando empiezan a morir los sueños. Cuando las proyecciones que uno vio en cierto momento tan nítidas, comienzan a difuminar sus contornos y a perderse. Ese quzás sea el peor momento: de aceptar la movilidad de las cosas. También de uno mismo.
¿Hasta dónde puede moverse uno? ¿Qué tanto es capaz de cambiar después de sus valores?
Esa si que es una encrucijada... Creo que tiene que ver con hasta dónde puede uno desprendersede todo lo que sabe, cuando dejamos el miedo de lado y simplemente nos arrojamos al abismo sin más. Entregados a un objetivo.
Si se falla... Cuándo se acepta? cómo retomar ese impulso primitivo que nos llevó a ese lugar? Cuál es el balance de lo que se gana y lo que se pierde? Cómo recuperarse del desaliento? Del dolor?
El que lo logra es más grande, otros mueren con esas penas...
Frente a eso: cómo hace uno para seguir creciendo siempre?
Lucy
2 comentarios:
creo q esteescrito me identica totalmente
ojala podamos respondernos las pREGUNTAS...
BESUS
me gusto mucho lo que escribiste y lo q escribis siempre...
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