Hoy recibí una noticia muy feliz y una noticia muy pero muy triste. La vida es curiosa, decía Virginia Wolff, "una luz que apenas toca las cosas y desaparece". Me sentí en una situación en la que debía ayudar, teniendo herramientas, pero hay situaciones devastadoras. De esas que nos sitúan en la delgadísima línea de la fe absoluta y el desaliento. Y bueno, tomé mis experiencias, que en realidad eran muy tempranas, pero no por ello, menos difíciles o valiosas y le dije a esa persona que yo también pasé por lo mismo y que debía tener fe en la vida. Su hermano está muriendo. Mi hermana estuvo deshauciada tres veces. Le di mi mano y un abrazo. Me miró sin comprender, pero empatizó con el contacto físico. Es necesario y acogedor.
El mismo día en que todos celebran afuera, nosotras nos miramos y reconocemos en un dolor similar. El mismo día en que termino un proceso que tardó muchos años y empiezo otro. Así son las cosas... ¿Qué podemos hacer? Tener fe en la vida simplemente y disfrutarla por lo que es, evitando desesperarse por contenerla, por que así nos caemos de bruces al cemento una y otra vez. Virgina Wolff tenía razón. Así que a repetir su cita y dar las gracias por poder ver esa luz efímera, que hace que valga la pena vivir.
Lucy
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