Vamos a cerrar los ojos e imaginar un lugar en el que sí queramos estar. Vamos a tomarnos de las manos sin predisposiciones, a dejar que la vida haga su trabajo y las cosas sigan su ritmo natural, dándole un respiro a los momentos y desplazando la ansiedad. Puede implicar más trabajo hacer lo bueno al principio, sin embargo ello siempre traerá dulces frutos. Es fe también...
Vamos a poner la energía en los deseos y a liberar las resistencias. Sugerir la tolerancia y demostrarla con ejemplos. A abrir las ventanas y dejar que ingrese el aire limpio, fresco, lleno de novedades, de ideas, de comienzos. Pues ya se vislumbra y anuncia de manera inminente.
Así quiero darte el beso de las buenas noches y que despiertes a mi lado la mañana siguiente, llena de descanso y de preguntas.
Así es como lo quisimos. Y dejaremos que se instale el presente, porque es lo que estamos buscando. Démosle esperanza a lo que buscamos, dejando la vergüenza y las dudas como epílogo del epílogo de otra historia, eso te escucho decir.
Está bien. Abramos los ojos y veamos lo que sí queremos.
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