
Observa fijamente algo y de repente, de manera casi imperceptible se deja empezar a soñar. Sueña con planetas y colores, con viajes. Con formas que aún no es capaz de aunar, pero que serán brillantes. Es buena para esconderlo. Es buena para esconderlo todo menos la vergüenza. Ahí es cuando pierde el control, cuando su interioridad en contra de sus ganas, la delata.
Es silenciosa. Tiene esa capacidad para escucharme durante horas y seguir dialogando sin palabras. De jugar, incluso más allá del cansancio, por que es débil con la felicidad de los otros. Busca mi atención. Es un florero que no deja de hacerme reír. Se esfuerza por eso y yo no me doy cuenta de lo importante que es para ella mi risa.
Trabaja hasta terminar lo que se propone, aunque eso le traiga todo tipo de consecuencias, no puede desertar de un objetivo impuesto. Espero que no sea así siempre.
Me mira y sabe si es que algo está mal. No puedo esconder lo que está adentro, por que al segundo se acerca, me abraza y ya pierdo toda voluntad y simplemente me entrego a su poder.
No sabe cuánto es que trato de aprender de ella. Desde hace tiempo. A veces se lo digo, pero otras me lo guardo y lo disfruto con egoísmo.
Esa personita me ha enseñado la paciencia, la confianza y el compromiso... y sin pretenderlo, quizás contra sus deseos, me hace soñar...
Lucy
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