
Ok. No todo funciona como se planea. La vida se compone de un plan tras otro, pero de ellos a veces ni la mitad llegan a suceder. Afortunadamente tenemos la capacidad de conformismo. Bendito conformismo. Si no fuera por él, las tasas de suicidios estarían por las nubes. Su único problema, es que está connotado de manera negativa. Por eso al escucharlo o leerlo no lo interpretamos de la mejor forma
Yo lo defiendo. Y lo defiendo por que no sólo nos aleja de la muerte, si no que además nos enseña a valorar la vida. Como nos tocó vivirla.
Eso le da sentido a todo.
He conocido historias de vidas totalmente miserables, y personas felices de tenerlas. No se puede ignorar la cuota sadomasoquista que todos llevamos. Unos en mayor, otros en menor grado.
El asunto es que cuando un plan no resulta como debiera, se transforma en un problema. Adornamos con tanto artificio los proyectos, que cuando se vienen abajo o no funcionan, se transforman en desgracia. Nos cuesta aceptar esa caída. Y las personas que nos aconsejan siempre nos cuentan que conocen a alguien que ha pasado por nuestra desgracia multiplicada por cien. Eso nos hace sentir miserablemente mejor.
Aunque hay problemas mayores y menores, de acuerdo a los que plantea el sentido común, es bueno mirar lo que se tiene. Mirar hacia atrás para ver cuánto se ha ganado. Sólo ese tipo de valoración, que podemos mal entender como conformismo en los momentos en que todo es negro, nos ayuda a seguir. Y continuar la vida más felices.
Lucy
No hay comentarios:
Publicar un comentario