Este año ha sido particular. Un amigo me llama porque quiere que salgamos y le digo "si, claro" y olvido que tengo cosas por hacer. Después me disculpo y me doy cuenta que a pesar de que tengo responsabilidades, me siento libre. Ja! Es que no tengo grandes obligaciones y eso es bueno y malo, pero prefiero decir más de lo primero.
Luego, comprendo que mil cosas van tomando lugar y mi universo se reordena. Me veo más grande, más satisfecha y agradecida por la vida. He dado otro paso y me alegro. He soñado con esto y conmigo misma, con la gente que me quiere y con la que no tanto. Y a veces escucho a mi hermana menor y pienso que será bueno ser perra... a la gente perra siempre le va bien, me dice. Mmm, pero aprenden a ser felices? No lo sé. Porque los que tienen una vida de noodle salad, están acostumbrados a eso, entonces su felicidad se transforma en capricho. No hay aprendizaje y de eso se trata o no? En fin, me ha tocado aprender bastante y lo agradezco, porque sólo de esa forma la vida adquiere profundidad y colores. No he plantado un árbol, no he escrito un libro ni he tenido hijos, pero he alimentado un bosque con mi llanto, he afinado mi oído para escuchar a otros y he ido hacia dentro y hacia afuera de nuevo.
Y qué más decir! Una palabra de aliento a mi amiga cobloggera, que no se deprima, que no se desespere y logre encontrar esa tranqulidad que pudo ganar en un momento.
Lucy
No hay comentarios:
Publicar un comentario