viernes, 17 de julio de 2009

Clouded

Hoy tengo la profunda y real sensación de llevar pocas horas de sueño en el cuerpo. Detesto dormir con la luz prendida, duerme con niños y amanecerás mojado, yo duermo con una niña que hace mis horas de descanso un verdadero desorden. Todavía no cumple los cuatro años y es capaz de dar vuelta mis hábitos por completo. Habla dormida, ronca, se levanta y me alega algo que no comprendo. Y lo sé. Todas las noches es así y prometo que volveré a mi rincón a la noche siguiente y mi voluntad se hace trizas cuando con su vocecita de mono animado me pregunta si dormiré con ella. Qué puedo hacer?!
Luego de un desayuno bien indigno, por un estómago que se descompone por el insomnio, entro al agua y me siento agotada. Está fría y el día también. A pesar de eso, soy feliz en el agua. La profesora me dice Sol, y le explico que ese no es mi nombre, pero ella me dice que le gusta llamarme así y me río, porque eso es lo que le inspiro. Después de ese bello momento, me destruye con el entrenamiento y siento que devolveré lo poco que hay en mi guata. Nado más lento y creo que dejaré la conciencia, pues insomnio+cansancio+hambre no son la combiación más apropiada para un día helado. Finalmente logro flotar en movimiento rectilíneo uniforme acuático y la hora piscina ha terminado.
Ya no tengo tanto frío, pero mis dedos han envejecido como sesenta años. La ducha caliente me recompone el cerebro y puedo continuar mi día de manera normal. Sólo me gustaría un buen lugar donde echarme a recuperar el sueño perdido.
Lucy

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