Cuando tengo muchas ganas de escribir, porque hay muchas cosas dando vuelta, llega el momento y simplemente quedo en blanco. Es difícil focalizar dentro de tantos excesos. Ok, trataré de centrar el pensamiento, o quizás de comprender al re-escribir... al leerlo.
A veces me quedan grandes las palabras y me siento una falta de respeto por tratar de usarlas a mi antojo, por prostituir el lenguaje y más encima de manera tan ignorante, como lo es mi escritura. Tengo ganas de acercarme de otra forma, aunque esté a destiempo, aunque cuando vea lo que escribe mi hermana menor y sus amiguitos es muchísimo más riesgoso que lo mío. La diferencia está en que ellos no son conscientes, porque se han apropiado de las palabras y ya les pertenecen. Creo que a mí no. Siento que cometo un delito. Que robo una y otra vez cuando quiero silenciarme. Y eso no es justo. He cargado con esta deuda por mucho tiempo y por más que trato de reconciliarla escribiendo, se va transformando en un mal hábito. Se está arraigando con dientes y uñas en mi cotidiano y en lo que no comprende razón. En mi capricho irrespetuoso, maleducado.
Me gustaría confesarle este pecado al padre de lo que se escribe, para que me absuelva y yo pueda tener así un nuevo comienzo. Otra historia, no sin memoria, sin esta maldad. Algo más puro que me permita dejar de refugiarme en las letras. De esconderme detrás de los significados, de manera inconsciente, pero que me alcanzan. Con el tiempo me encuentran, con los absueltos, me denuncian y con los ignorantes, me disfrazan.
LUCY
A veces me quedan grandes las palabras y me siento una falta de respeto por tratar de usarlas a mi antojo, por prostituir el lenguaje y más encima de manera tan ignorante, como lo es mi escritura. Tengo ganas de acercarme de otra forma, aunque esté a destiempo, aunque cuando vea lo que escribe mi hermana menor y sus amiguitos es muchísimo más riesgoso que lo mío. La diferencia está en que ellos no son conscientes, porque se han apropiado de las palabras y ya les pertenecen. Creo que a mí no. Siento que cometo un delito. Que robo una y otra vez cuando quiero silenciarme. Y eso no es justo. He cargado con esta deuda por mucho tiempo y por más que trato de reconciliarla escribiendo, se va transformando en un mal hábito. Se está arraigando con dientes y uñas en mi cotidiano y en lo que no comprende razón. En mi capricho irrespetuoso, maleducado.
Me gustaría confesarle este pecado al padre de lo que se escribe, para que me absuelva y yo pueda tener así un nuevo comienzo. Otra historia, no sin memoria, sin esta maldad. Algo más puro que me permita dejar de refugiarme en las letras. De esconderme detrás de los significados, de manera inconsciente, pero que me alcanzan. Con el tiempo me encuentran, con los absueltos, me denuncian y con los ignorantes, me disfrazan.
LUCY
2 comentarios:
lucy,
Te mando un abrazo enorme me gustaría tanto que vinieras... este año será entretenido, podríamos ser tres recorriendo estos lados.
Ojalá te vea pronto.
Besos,
No sé quién eres... :S
Lucy
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